Estoy harta de ver en las revistas a muchas "famosillas", sentadas en sus salones kilométricos, con las piernas retorcidas en posiciones imposibles y con la barriga asomando, mientras comentan: "Estoy en un momento muy dulce de mi vida"
Y yo, con las bolsas de recoger la caca del perro en los bolsillos, que ya no son para el perro sino para las náuseas intermitentes e incansables, y para los vómitos que llegan en cualquier momento y lugar. Con ganas de salir a la calle con una pinza en la nariz para no tener que ir cruzándome con olores de fritangas, de basura y de perfumes criminales...Y me pregunto, ¿Dónde coño está el momento dulce?
No es que no esté feliz de estar embarazada, que lo estoy y mucho, pero no puedo evitar sentirme un poco estafada.
¿Por qué nadie me había explicado bien que durante unos cuantos meses iba a tener una especie de virus estomacal junto con una gripe las 24 horas del día, todos los días de la semana?
Tampoco nadie se había molestado en comentar que detrás de este "momento feliz" se esconde una yo que puede arrancarse a llorar por cualquier cosa, un vídeo de perritos, un niño por la calle, y que en cuestión de segundos puede aparecer mi otra yo, la que odia a medio mundo, la que desde que está embarazada ha cogido en según qué momentos una rabia indescriptible hacia los hombres en general, y hacia mi marido en particular. ¿ Por qué? Pues porque ellos no pasan por esto...
Voy a engordar, no me voy a ver los tobillos, me voy a volver loca con la ropita de bebé, me pasaré el día imaginando su carita mientras la mía la meto en la taza del váter. Si os apetece podéis acompañarme en esta aventura, y si también la estáis pasando, mejor que mejor, lloremos y comamos juntas!
No hay comentarios:
Publicar un comentario